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1994

ETAPA DE MADUREZ

Con el paso de los años la obra de Carme Riera ha ido adquiriendo una personalidad tan propia que se hace difícil establecer una comparación entre la suya y otras trayectorias artísticas que le son contemporáneas,
insatisfechas ante los límites de un único lenguaje.
Desde hace tiempo, ha roto las fronteras entre la pintura y la escultura, a favor de una expresión mestiza que incorpora una y otra. Paralelamente se ha situado más allá del antagonismo entre figuración y abstracción, confiando por encima de todo, en la capacidad de la materia como generadora de formas.

Pero me da la impresión que el reto decisivo afrontado por Carme Riera es dejar atrás la identificación tradicional y estática del arte como producto para decantarse cada vez más por el arte como proceso. La obra no es obra por ser finalidad acabada, cerrada, sino, al modo del opus alquímico, en cuanto ilimitado círculo de materializaciones.

 
 

Misterios

 
 

Hay que hablar también del fundamental papel que tiene el color, generalmente de tonos oscuros, aunque, aquí o allá,
salte de pronto una nota roja o un vibrante azul,también fragmentado. Tanto los acrílicos como el estaño dan la sensación de que el tiempo ha pasado por estas superficies. Su huella está en la manera como se ha fragmentado lo que iban o van para formas y en el carácter erosionado, gastado, de la capa de color. Percibimos respeto y un pudoroso afecto, y también gran delicadeza y elegancia en cómo todo esto se ve y se nos hace ver.
 
 

Memoria
de la Mirada

 
 


No sólo hay introspección en la obra pictórica que ahora nos presenta Carme Riera, si no que también existe analisis  del quehacer ajeno...

Amiga del papel y del estaño, Riera encuentra cualidades y variaciones que no solamente son estéticas, sino que obedecen a un deseo de interpretar la realidad a través de ella misma y de la experiencia nacida en el pasado. 

 
 

Grafías

 
 

Carme Riera pinta reflejando, transfigurando o avanzándose a la realidad y así surge la belleza lúcida e impresionante de “ojo de la mente”, una conmovedora pintura sobre papel, realizada a la manera Zen (una total ausencia de imágenes tan solo un ojo con fondo negro) y que explica el rol del ojo creador
.
 
 

Evocación
Mediterranea

 
 

Carme Riera, el arte no como gesto estridente o provocativo, sino como una lenta reconstrucción de la materia de las formas porque desde el eco de lo que eran y la obra en que se convierten sean una expresión de lo más intimo y esencial que hay en nosotros. A ello contribuye decisivamente su sabio, exigente y minucioso trabajo de las texturas y los colores que logra que cuerpos minerales se conviertan en agua y luz. La obra de Carme Riera nos conmueve por su belleza, profundamente poética, que respira, pero también porque laten en la
memoria y en los sueños, porque se reescribe la vida incansable e incesantemente
.

En la exposición "viejas naves, nuevas oleadas", he encontrado recreada su forma imaginativa y sorprendente por la originalidad del tema, mascarones de proa con figuras femeninas que se actualizan en piezas escultóricas que Carme Riera ha titulado con una ironía hacia la historia  reciente de los movimientos culturales de índole popular
.
Intuimos que su “Paraíso plástico” pertenece al próximo entorno, a la naturaleza, a la gente, a la arquitectura, al mediterráneo, a los vestigios del pasado arqueológico y también familiar. Este “paraíso” lleno de formas, luz, color, sensaciones, fragancias, penetra de una forma vivencial, conmovedora y sensible en su interior y aparece después de todo un proceso de asimilación. transformado en algo nuevo, en multiplicidad de propuestas artísticas. La comunión armónica entre el medio exterior-interior, es la forma que tiene Carme Riera de aproximarse a lo autentico y esencial.
 
 

Silencios